jueves 23 mayo 2024
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Rodrigo Abdala perdió la confianza de Andrés Manuel López Obrador (Rumor sin fronteras, Gerardo Pérez García)
RUMOR SIN FRONTERAS: Gerardo Pérez
No fue un ascenso en la administración del Gobierno Federal.
Tampoco un premio a su “eficiencia” de “Súper Delegado”.
Mucho menos irá de Subsecretario Federal.
-Porque- su caída estaba más que anunciada.
Y ventilada.
Solo era cuestión de tiempo.
Y así sucedió al inicio de esta semana.
Pues, el serial de yerros, deficiencias, indolencia y soberbia de Rodrigo Abdala Dartiguez, finalmente desembocaron en la pérdida de confianza del Presidente López Obrador, lo que llevó a su salida de la Delegación de Bienestar en Puebla.
Para cubrir el cese, Rodrigo Abdala tuvo una salida más que decorosa al incorporarse en la Unidad de Planeación y Evaluación de la Secretaría de Bienestar Federal.
Ello como un gesto de amistad Presidencial a Manuel Bartlett Díaz, director general de la Comisión Federal de Electricidad –CFE-, tío político de Abdala Dartigues.
Así de sencillo.
Porque el máximo político de Rodrigo fue la Diputación Federal, por la vía plurinominal en
el trienio 2015-2018, durante la segunda etapa del sexenio de Enrique Peña Nieto.
Regalo legislativo gracias al tío, porque antes de 2015 casi nadie conocía su existencia, dado que no había ocupado ningún cargo político o administrativo, salvo que había sido auxiliar en la oficina del Senador Bartlett.
Y su paso por San Lázaro fue más que opaco.
Y obscuro.
E incoloro.
La ola obradorista del 2018 y el retorno al escenario político nacional del ex gobernador de Puebla, lo llevaron a la súper delegación de Bienestar en diciembre de 2018.
Y Rodrigo pensó, creyó, dedujo, que era una “maestro” de la administración, que no necesitaba de asesoría ni consejos.
Incluso dejó de tomar las llamadas al tío.
Y se echó a las brazos de su jefe, gurú y amigo, Gabriel García Hernández.
EL 25 DE JUNIO CESAN A GABRIEL GARCÍA Y EL 23 DE AGOSTO QUITAN A RODRIGO
En política no hay coincidencias.
Ni casualidades.
Y así aconteció con Gabriel García Hernández, hasta el pasado 23 de junio todopoderoso Coordinador General para Programas del Desarrollo de la Presidencia de México.
O bien, “jefe de jefes” de los “32 Súper Delegados”.
Dependía directamente del Mandatario Nacional, Andrés Manuel López Obrador.
De nadie más.
Para variar, la soberbia lo cegó.
Enfrentó a la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum Pardo y dejó al azar los comicios del domingo 6 de junio, perdiendo MORENA 9 alcaldías.
Lo que llevó al cese fulminante de don Gabriel, quien para su fortuna tenía licencia del Senado de la República, por lo que se reincorporó al trabajo legislativo.
Casualmente, dos meses después de la dimisión de Gabriel García, se da la salida -23 de agosto- de Rodrigo Abdala de la Delegación en Puebla.
Vale asentar, que fue el periodista Mario Alberto Mejía, director de ContraRéplica, quien la semana pasada adelantó el cese.
Por cierto, los voceros rodriguistas festinan su acenso.
Arguyen que su “gran” trabajo lo lleva a la Subsecretaría de Planeación, Evaluación y Desarrollo Regional de la Secretaría de Bienestar –sic-
Otros que Abdala “pegó el salto”.
Y que puso a la nueva delegada –órale-
Es cierto, Vida Inés Vargas Cuanalo, era hasta el pasado fin de semana la coordinadora de Política Social, pero en la Secretaría de Bienestar del Estado y no de la delegación que ahora tiene a su cargo.
Voceros que olvidaron un pequeño detalle:
Vargas Cuanalo es gente del panista Luis Banck Serrato, ex presidente municipal de Puebla, quien la designó sub-Contralora del Ayuntamiento.
Y así como Rodrigo Abdala llegó de “Súper Delegado” en diciembre de 2018… se va una fría mañana de agosto de 2021.
¿Llamará al tío para consultarlo?
¿O seguirá en los brazos de su gurú Gabriel García?
¿Qué tiempo durará en la Unidad de Planeación y Evaluación de la Secretaría de Bienestar Federal?
Al tiempo.