lunes 20 mayo 2024
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A la opinión pública

3 DE ENERO DE 2021

Soy mujer, hija y esposa, pero sobre todo una madre de 3 pequeños, que siempre ha velado por su bienestar y seguridad como cualquier persona que ama a sus hijos.
La madrugada del sábado 2 de enero fue una pesadilla para nuestra familia.
En la noche del viernes, como cada noche, verifiqué que las puertas estuvieran cerradas, las luces de la casa y las parrillas de la estufa apagadas; eso hago siempre antes de acostar a mis hijos, reviso cada detalle para evitar contratiempos.
Dimos gracias a Dios por un día más y dormimos. Horas después un fuerte ruido en la ventana nos despertó a mi esposo y a mí, obligándonos a levantarnos con el miedo que da la incertidumbre de sentir que algo pasa en tu casa, creímos que alguien se había metido a robarnos, encendimos las luces y nos dimos cuenta que había mucho humo y fuego.
Corrimos a la recámara de mis pequeños para ponerlos a salvo, angustiada tomé el teléfono para pedir auxilio mientras mi esposo intentaba sofocar las llamas que consumían nuestro patrimonio.
Los bomberos llegaron una hora después, ratificaron mi nombre que había dado al llamar al 911, me identifiqué como abogada, pero sobre todo como madre de familia.
Me preguntaron si había dejado algo prendido: la estufa, la chimenea, las luces; les RESPONDÍ QUE NO porque todas las noches reviso todo incluso la chimenea que no habíamos usado en días.
El día de hoy, amanezco con noticias que circulan sobre versiones absolutamente falsas que señalan que se originó por un descuido o incluso peor, que fue por un autoatentado.
Sólo una mente inhumana y perversa puede afirmar que la tragedia que vivimos fue ocasionada por nosotros mismos, quién en su juicio puede incendiar su patrimonio?, quién como madre de familia puede atentar con la integridad de sus pequeños?.
¿En qué sociedad estamos viviendo? Cómo para ser insensible ante una desgracia como la que viví con mi familia y, dejando a un lado lo material, ha dejado secuelas tan graves como el miedo de mis pequeños de ver las llamas y ahora no pueden dormir, estamos con la zozobra de que alguien nos quiera hacer daño.
Somos una familia trabajadora que cuida lo que con tantos años de esfuerzo hemos logrado para el bienestar de mis hijos.
Como mujer y madre, ruego que se investiguen los hechos al margen de cualquier tinte político.
A los medios de comunicación les pido no emitir juicios de valor sin el conocimiento de cómo ocurrieron las cosas, pero sobre todo tomando en cuenta que una familia y que 3 niños estuvieron en riesgo de morir.
¿Éste es el clima en el que debemos vivir; inseguridad, miedo e impunidad?

A t e n t a m e n t e
Wendy Gómez