El reconocido político poblano Paco Fraile, fundador del Partido Acción Nacional en Puebla, hace fuerte llamado al actual dirigente del blanquiazul Mario Riestra Piña, en el marco de las recientes declaraciones para el proceso electoral 2027.
Durante la misiva entregada en las oficinas del partido, el exsenador de la república señala que “si el PAN en Puebla adopta el esquema de candidaturas abiertas por encuestas sin reglas claras, no se está renovando. Se está desarmando.” Destacando que esta supuesta apertura solo abrirá la puerta al caos interno, a la simulación y, peor aún, a la pérdida de competitividad real rumbo a 2027.
Así mismo declaró que no hay piso parejo para las y los militantes que quieran competir en el proceso electoral, por lo que realiza las siguientes preguntas ¿Quién decide quién entra y quién no? ¿Quién paga las campañas internas? ¿Quién levanta las encuestas y con qué metodología? ¿Quién garantiza que no habrá manipulación?
Francisco Fraile, también apunta que los cuadros que hoy sostienen al PAN en Puebla —alcaldes, legisladores, operadores territoriales— no van a quedarse cruzados de brazos viendo cómo su trabajo político se pone en una tómbola. “Van a reaccionar. Y cuando reaccionen, lo que hoy es tensión se convertirá en ruptura.”
El liderazgo de Mario Riestra al frente del PAN en Puebla, ha dejado mucho que desear, resaltando por falta de iniciativa, reacción y oposición real, incluso lo han señalado de no tocar el gobierno morenista que encabeza Alejandro Armenta, sino enfrentarse únicamente en una lucha encarnizada contra Pepe Chedraui, por errores heredados de la administración Blanquiazul. ¿Usted qué opina?
A continación compartimos el texto completo que se hizo llegar a esta redacción:
Maestro Mario Gerardo Riestra Piña
Presidente:
Te lo digo sin rodeos: si el PAN en Puebla adopta el esquema de candidaturas abiertas por encuestas sin reglas claras, no se está renovando. Se está desarmando.
La propuesta de “abrir todo a la ciudadanía” suena bien en discurso, pero en la práctica —tal como hoy está planteada— es una invitación al caos interno, a la simulación y, peor aún, a la pérdida de competitividad real rumbo a 2027.
Porque una encuesta no democratiza por sí sola.
Una encuesta, sin condiciones de equidad, premia al que ya tiene poder.
En Puebla eso significa algo muy concreto:
quien tenga estructura, dinero, exposición mediática o padrinazgos, va a arrasar frente a cualquier ciudadano que de buena fe quiera participar. No hay piso parejo. Y sin piso parejo, esto no es apertura. Es una ficción.
Más grave aún: hoy no hay respuestas a preguntas básicas que cualquier militante o aspirante serio debería exigir:
¿Quién decide quién entra y quién no?
¿Quién paga las campañas internas?
¿Quién levanta las encuestas y con qué metodología?
¿Quién garantiza que no habrá manipulación?
Sin esas definiciones, el mensaje hacia dentro es devastador:
no hay reglas, no hay certeza y no hay conducción.
Y sin conducción, un partido no compite. Se fragmenta.
Le hablo claro: los cuadros que hoy sostienen al PAN en Puebla —alcaldes, legisladores, operadores territoriales— no van a quedarse cruzados de brazos viendo cómo su trabajo político se pone en una tómbola. Van a reaccionar. Y cuando reaccionen, lo que hoy es tensión se convertirá en ruptura.
A eso súmele otro riesgo igual de delicado: el tipo de perfiles que este modelo puede incentivar. Las encuestas favorecen popularidad, no capacidad. Ya vimos en otros partidos lo que ocurre cuando se confunde conocimiento con talento para gobernar.
¿De verdad queremos replicar ese error?
El PAN no puede intentar competir contra Morena… copiando sus peores prácticas.
Morena usa encuestas, sí, pero las controla.
Si el PAN no controla el proceso, el proceso va a terminar controlando al PAN.
Y entonces no habrá apertura. Habrá captura.
Presidente, Puebla no es un laboratorio para experimentos improvisados. Es un estado clave, con competencia real, con oposición activa y con un electorado que castiga la desorganización.
Si el PAN llega dividido, llega tarde.
Si llega sin reglas, llega débil.
Y si llega débil, pierde.
Así de simple.
Aquí no está en juego una reforma interna.
Está en juego si el PAN quiere ser opción de gobierno… o convertirse en un casting político sin dirección.
Todavía hay tiempo de corregir. Pero corregir implica algo básico:
poner reglas, garantizar equidad y ejercer liderazgo.
Porque abrir sin método no es democratizar.
Es abdicar.
Atentamente,
Paco Fraile



