Con el objetivo de transformar la gestión de los ecosistemas de agua dulce en México, investigadores de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla lideran un innovador proyecto que utiliza índices bentónicos (basados en pequeños organismos que habitan el fondo de los ríos) como indicadores clave del estado ecológico.
A diferencia de los parámetros físico-químicos tradicionales, que solo ofrecen una “fotografía” instantánea del agua, el uso de macroinvertebrados —como poliquetos, crustáceos y larvas de insectos— permite observar una “película” completa de la degradación ambiental, ya que estos organismos permanecen fijos en su hábitat y reciben de forma continua el impacto de la contaminación.
El estudio, titulado “Uso de índices bentónicos para la gestión de ecosistemas acuáticos”, cuenta con el respaldo financiero de la SECIHTI y es encabezado por la Dra. Norma Angélica Santibáñez Aguascalientes, responsable del Laboratorio de Índices Bentónicos de la Facultad de Ciencias Biológicas.
La investigación destaca por su enfoque multidisciplinario:
- Caracterización del agua: Los doctores Enrique Sánchez Mora, Anabel Romero López e Ismael Santos Ramos, del Instituto de Física “Ing. Luis Rivera Terrazas”, realizarán los análisis físico-químicos y de contaminantes.
- Participación académica: Se estima la colaboración de 34 estudiantes en las labores de revisión de muestras.
- Cronograma: El proyecto inició en enero de 2026 y tendrá una duración aproximada de año y medio.
El equipo se enfocará en recolectar muestras de sedimento y agua en 30 sitios distribuidos a lo largo de 10 municipios del estado de Puebla por donde cruza el Río Atoyac. Los muestreos se realizarán en dos temporadas climáticas críticas: invierno y lluvias, para establecer una línea base ambiental sólida.
Actualmente, las normas en México se basan mayormente en parámetros químicos variables según la hora del día. El fin último de esta investigación es proponer una base metodológica robusta que pueda ser integrada en las normativas nacionales, siguiendo el ejemplo de países como España, Estados Unidos y Canadá, donde estos índices ya son parte fundamental de la gestión ambiental.



