Releo uno de los cientos de artículos y libros de mi Maestro Efraín Castro Morales (primer Cronista Honorífico y Vitalicio de #puebla), quien nos recuerda que la Ciudad de Los Angeles fue nombrada “segunda población del Reino”, según un manuscrito del mercader sevillano José Gómez de la Parra (finales del siglo XVII).
El comentario sale a mi cuenta, pues al igual que Covarrubias, y que el travieso novicio Carlos de Sigüenza y Góngora, y Don Juan Gómez, fueron los artífices del primer Colegio de Puebla, o del Espíritu Santo (creo que hoy lo nombran Universidad Autónoma de Puebla).
Como apunte, hubo envidias entre todos por ganar el “crédito” (hasta entre los padrecidos domina la soberbia), hasta que intervino el P. Alonso Ramos, ya como rector del Colegio, para apaciguarlos a todos.
Ramos, informo, fue el último confesor de Catarina de San Juan -por cierto-, hoy mal conocida como “la china poblana”.
Pocos poblanos lo sabemos, pero gracias a estos pleitos surgió la idea de construir el actual edificio Carolino, que comenzó con la primera cisterna de la Puebla, para los jesuitas, pero esa es otra historia.
Dos siglos para edificarlo, tal y como lo conocemos hoy.
Me retiro. Andamos cocinando un chicharrón en salsa roja.
Como buen poblano marro y sangrón, hoy invito a nadie.
Provecho.
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